La historia antigua y la prehistoria de las Tierras Andino Equinocciales

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I




Desde la escuela se nos ha enseñado que la historia de los pueblos Americanos inicia desde la llegada de los europeos. Sin embargo, sabemos que estas tierras tuvieron un maravilloso pasado y mientras más se investiga nos damos cuenta cuan magnífico pudo haber sido.

En el caso de Ecuador, se nos cuenta sobre los Incas, la Conquista, la Colonia… y dónde quedan aquellas culturas que habitaron este territorio en su remoto pasado. En los últimos años, descubrimientos arqueológicos de gran magnitud han hecho que poco a poco regresemos a mirar a nuestros verdaderos orígenes. En la amazonia, en la parte andina y en la costa, los vestigios de culturas bien desarrolladas, con intercambio de productos y desarrollo en varios campos nos hablan que en el que hoy llamamos Ecuador, como en toda América existieron desde hace miles de años una gran organización que es preciso conocer.

Pero no es de estos días, varios libros, manuscritos y crónicas ya nos informaban sobre nuestro pasado. Los primeros en mencionarlo, los cronistas que recopilaron de boca de los nativos, de los kipus, informaciones valiosísimas en documentos que en muchos casos hoy se encuentran desaparecidos. Los Jesuitas, también hicieron lo mismo, pero de ellos, el más importante para nosotros es el Padre Juan de Velasco. Quien dedicó prácticamente toda su vida a la tarea de contar nuestra historia antigua y la prehistoria.


Hubo  una civilización humana en el Ecuador
cuando en Europa reinaba la más antigua Edad de Piedra”

Roderick Mur­chiton




Con todo a favor.-

El padre Juan de Velasco, natural de las Tierras Andino Equinocciales, escribe a finales del siglo XVII, en Italia, luego del destierro de los jesuitas de las tierras americanas, la “Historia del Reino de Quito”. Flora, fauna, mitos, tradiciones y demás estudios son publicados en tres tomos.

La polémica obra ha sido defendida por unos y descalificada por otros, sin embargo nadie puede negar que son estos escritos unas de las pocas obras con las que cuenta el Ecuador para remitirse a su origen, a su pasado mitológico, a ritos, costumbres y tradiciones que con el paso de los siglos se han perdido.

“Sin querer rebajar el mérito de nadie, ni tampoco desconocer los adelantos de las diversas ciencias, que son preciosos auxiliares de la Historia, parece que se puede afirmar que Velasco se hallaba en condiciones más favorables para escribir la Historia antigua y la Prehistoria del Ecuador, que cualquier autor moderno, nacional o extranjero. Y la razón salta a la vista; pues no tienen ellos muchos de los monumentos antiguos que él pudo examinar, ya que muchos han desaparecido; no tienen las tradiciones orales de los indígenas, ni la facilidad que él tuvo de examinarlas; pues muchas de esas tradiciones se han ido perdiendo y se perderán cada vez más en el decurso de los años; no tienen los tres manuscritos que él asegura haber tenido a su disposición y cuya desaparición deploran amargamente”.

Reflexiones profundas, lecturas constantes de preciosos documentos que hoy se encuentran en alguna biblioteca privada o incluso desaparecidos, sus conversaciones directas con los nativos, la observación de la naturaleza y de los vestigios de antiguas culturas, llevaron al padre Juan de Velasco a contar una historia que pudiendo parecer resultado de su imaginación, ahora se vuelve verdadera.


 Mientras con sólidos argumentos históricos no se pruebe lo contrario, la Historia antigua y Prehistoria de Velasco merecen la aceptación que se da a esta clase de escritos. Los valiosos descubrimientos de la Arqueología moderna no quitan su valor y autoridad a las afirmaciones de Velasco”.


En los últimos años, lejos de encontrar aquellas pruebas que descalifiquen la obra de Velasco, se ha ido revelando que con pocas equivocaciones lo que él escribe, va tomando valor real. Sitios arqueológicos, zonas que habitaron las antiguas poblaciones, etc.



Destinado quizás a realizar esta obra, el Padre Juan de Velasco “Pudo estudiar los monumentos antiguos, que entonces existían en mayor número que ahora, en particular los monumentos sepulcrales; pudo recoger las diversas tradiciones que existían entre los indios, y comprobarlas con sus contra preguntas, siempre que le pareció conveniente; pudo hacer a su gusto observaciones geográficas, de Historia Natural y otras en puntos dudosos o controvertidos y consta que las hizo”.

Otro punto que favorece a la obra es que  “tuvo a su disposición no sólo los archivos de la Compañía de Jesús”, que es sabido contienen o contenían información valiosa para la historia y la prehistoria de estas tierras, también contó con acceso a los documentos “públicos y privados de Quito y Cuenca, y en general de todas las ciudades en donde estuvo”.

“Todos conocían su amor a su patria, a América y a las cosas americanas; y ese amor le abría todas las bibliotecas y le procuraba toda clase de documentación; y tuvo en su mano todos los manuscritos que podía desear. Nadie, pues se ha visto, ni probablemente se verá, en circunstancias más oportunas y bajo todos aspectos más favorables para recoger los datos necesarios para escribir la Historia del Reino de Quito.

Entonces salta otro de los argumentos que descalifican la obra. Se dice que el padre Juan de Velasco habría escrito su obra de memoria en Italia,  incitado por el amor a la patria, que para hacerlo no contaba con las notas que recogió. Esto también es falso, se sabe por su diario y otros escritos, que pudo llevar no sólo desde Popayán sino durante todo el trayecto de destierro,  las notas y documentos de su trabajo de años.

Sin ser escritor, historiador, etnólogo, arqueólogo, botánico o científico, el Padre Juan de Velasco recopiló información no sólo sobre el origen de la población del territorio al que llamó Reino de Quito, registró en su obra descripciones de la flora, fauna, de las montañas, ríos, etc. La obra de Velasco es y será la primera que se hace con detalle de lo que fuimos y de las tierras que habitamos, de la riqueza natural y de las tradiciones más variadas y simbólicas.

Ximena Flores Venegas.



 Fuentes:

“Historia del Reyno de Quito en la América Meridional”
Padre Juan de Velasco
Tomo I Parte I
1789

“Historia Moderna del Reyno de Quito y Crónica de la Provincia de la Compañía de Jesús del mismo Reyno” 
Padre Juan de Velasco.
Publicación dirigida por Raúl Reyes y Reyes.
Octubre, 1941
Quito – Ecuador


El verdadero Atahualpa

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“me río de la va­rie­dad del mun­do pues en un día fac­ción huas­ca­ris­ta y la con­si­guien­te li­ber­tad del ven­ce­dor ven­ci­da”.




"Ata­hual­pa vie­ne de las vo­ces: A, pas­to, sig­ni­fi­ca gran­de; ta, co­lo­ra­do, es igual a abue­lo, vie­jo, je­fe, pa­dre co­mún; gua, co­lo­ra­do, es igual a gran­de; y pa, a­pa de ori­gen ca­ya­pa, es in­fle­xión del ver­bo po­der; de ma­ne­ra que en sen­ti­do ló­gi­co es­te sus­tan­ti­vo se tra­du­ci­ría por gran je­fe que man­da o es­tá in­ves­ti­do de man­do o po­der".

“Era Ata­ba­li­pa bien dis­pues­to, de me­dia­nas car­nes, de bue­na per­so­na, no grue­so de­ma­sia­do, her­mo­so de ros­tro y gra­ve en él, los ojos en­car­ni­za­dos, muy te­mi­do por los su­yos”. Comenta Pe­dro Pi­za­rro, quien pudo conocerle.

Mientras permaneció prisionero, Atahuallpa, último Inca del Tahuantin-Suyo, supo mostrar a los extranjeros, sus captores, quién era el verdadero gobernante de aquellos territorios. Educado desde niño por los Sabios, Guerreros y Amautas. Él fue escogido por su padre para que dirija el destino de los pueblos que por línea materna le pertenecían.



Y “es­ta­ban har­to es­pan­ta­dos de ver un hom­bre bár­ba­ro de tan­ta pru­den­cia”.
Fran­cis­co de Je­réz

Sus captores remiten notas en las que comentan: “la per­so­na del ca­ci­que, re­fi­rién­do­se a Ata­ba­li­pa, es la más en­ten­di­da y de más ca­pa­ci­dad que se ha vis­to y muy ami­go de sa­ber y en­ten­der nues­tras co­sas”. Alon­so En­rí­quez di­ce: “es tan agu­do el pri­sio­ne­ro que en vein­te días su­po la len­gua de los cris­tia­nos” y no sólo eso, el mismo Cienza de León, cronista de la época dice que "apren­dió en la pri­sión a ju­gar aje­drez, los da­dos y otros pa­sa­tiem­pos". 
...


Fuente:
EL ÚLTIMO INCA DEL TAHUANTIN-SUYO
RODRIGO VILLEGAS D.

Ca­pac-Ci­tua

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En Agos­to para el "Reino de Quito" es la fies­ta de los gue­rre­ros o Ca­pac-Ci­tua. 



Ve­las­co di­ce:

“a nin­gu­na otra es­pe­cie de di­ver­ti­mien­to mos­tra­ban los in­dios tan­ta pa­sión y ge­nio co­mo a és­ta, es­pe­cial­men­te en la pro­vin­cia de Pu­ru­há”. 

Se vis­ten aho­ra de las me­jo­res ga­las pa­ra el bai­le que du­ra­rá un mes.

Du­ran­te la co­lo­nia, la fies­ta ad­qui­rió re­lie­ves en to­do el ca­lle­jón In­te­ran­di­no. En Im­ba­bu­ra los in­dios imi­tan en su pre­sen­ta­ción a los blan­cos y sus dis­fra­ces con­sis­ten en uti­li­zar las pren­das de los ma­yor­do­mos, de los pa­tro­nes, al­ter­nan­do con plu­mas de vis­to­sos co­lo­res, jo­yas, pen­dien­tes, etc. Pa­só a ser la fies­ta de los dan­zan­tes.


Fuente:
EL ÚL­TI­MO IN­CA DEL TA­HUAN­TIN­SU­YO,
Doc­tor Ro­dri­go Vi­lle­gas D. 
1977

Sitios Arqueológicos en Quito

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Video de la CNN realizado hace varios años muestra 2 de los asentamientos de los primeros pobladores de Quito. 



Más de 4.000 sitios arqueológicos en Quito que muestran 11.000 años de historia A. C., entre ellos Rumipamba y la Florida, y donde se guarda la memoria, ritos y costumbres de los pobladores de esta zona a los que los que reconocemos como "Quitus".

Minga Mundial

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De los pueblos por la Madre Tierra.




Estimados Compañeros y Amigos del Comité de Solidaridad con Bolivia – Capítulo Ecuador
Es para esta Misión Diplomática un Honor el Convocarlos a ser parte activa nuevamente de la lucha por las necesidades de la vida y la supervivencia de nuestros hijos, la protección de la Madre Tierra y los seres que habitan en ella.
Adjunto a la presente encontrarán el documento de invitación para la realización de uno de los eventos que tendrá trascendencia local y mundial, para lo cual les pedimos se unan a este proceso y acompañemos a la realización de estos eventos desde el 22 al 26 de mayo de 2011.
Les ruego que si tienen alguna consulta al respecto no duden en comunicarse con mi persona.

Jallalla compañeros

Ing. Rodrigo Siles L.
Cel: +593 97049793
Embajada del Estado Plurinacional de Bolivia en Ecuador
Dirección: Eloy Alfaro 2432 y Fernando Ayarza
Telefonos: (+593) 2 244830  -  (+593) 2 244831
Fax: (+593) 2 244833
Casilla: 17-21-1939
Quito - Ecuador





Fuego Nuevo

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Mushuk Nina* 
(Equinoccio de marzo)



"Mushuk Nina (fiesta del Fuego Nuevo), el 21 de marzo, en el que a medio día el sol cae recto, y en Kitu, específicamente, nadie proyecta sombra. Esa fecha es la que precisamente marca el inicio del nuevo año".




En la cosmovisión andina equinoccial, el Pawkar Raymi o Fiesta del Florecimiento es el inicio del Nuevo Año en el mes de marzo. La celebración inicia a mediados de febrero sisa pacha, "tiempo en el cual la madre tierra, fecunda y generosa florece en toda su plenitud" y culmina a inicios de abril. 

"En el Pawkar Raymi las mujeres en las comunidades salen temprano para recolectar flores silvestres y agua de las vertientes sagradas y se los mezcla. Se deja reposar el agua de flores en el patio de cada casa como invitación al juego del Tumarina. En este juego recíproco se pone el agua de flores sobre la cabeza de la persona a la vez que se dan buenos deseos para la Sumak Kawsay o buena vida". 



Es un período importante porque es el tiempo del florecimiento de la tierra o allpa mama, cuando se dan los primeros granos tiernos o llullu muru y otros cultivos están creciendo. El hombre deja de trabajar y cuidar la chakra o parcela porque es el momento en que la chakra le devuelva al hombre el fruto de su trabajo, el llullu muru.



Durante esta época se celebra también el Mushuk Nina o Fuego Nuevo que marca el comienzo de un Nuevo Año de acuerdo con el calendario agrícola, el 21 de marzo en el equinoccio es el inicio del tiempo masculino. 

En el equinoccio el sol regresa del sur hacia el centro para luego dirigirse al norte. En ese día hay exactamente 12 horas de luz y 12 horas de oscuridad y al mediodía no hay sombra, ya que los rayos solares caen perpendicularmente sobre la tierra (en el Ecuador)



Con motivo del 21 de marzo y por única vez en el año antes del Mushuk Nina, se apaga el fuego de la tullpa –formada por tres piedras de río– de todas las casas. 

"sobre una vasija o plato de metal precioso, por lo general el oro, se pone lana de oveja o alpaca, o paja seca y con el sol se produce una chispa que prende la lana o paja y así se origina el fuego". 



Ésta es la época de iniciación de algo nuevo, en el campo humano y espiritual, se renuevan los nuevos eventos personales, familiares, comunitarios y sociales en general. Era entonces el momento propicio para nuevos proyectos, sueños y planes, para entablar nuevas amistades, nuevos parentescos mediante las alianzas matrimoniales o rituales.

El fuego es un elemento importante para las culturas andinas, ya que representa al Tayta Inti o padre sol, el que proporciona calor, energía y alimento para la tierra y los seres humanos. 




Este fuego nuevo (del equinoccio de marzo) se comparte con toda la comunidad, ellos encienden nuevamente sus tullpas y se mantiene prendido hasta el año siguiente. 

El yachag conduce la ceremonia con danzas, música y ofrendas de granos tiernos para el sol y la pachamama. La celebración dura varios días, terminándose el día del equinoccio con el fuego nuevo prendido y los granos recién cosechados que las mujeres reparten a todos los participantes. 

* El Mushuk Nina se confunde con el inicio de La Cuaresma para los católicos que se preparan para la Semana Santa en la que se comen los granos tiernos o la famosa fanesca (plato típico ecuatoriano para esa fecha).



Tomado de: Mushuk Nina: El Fuego Nuevo 
por Julieta Muñoz

Tushpa (Tullpa)

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Fogón construido sobre tres piedras...







El ritual del fuego en las tierras Andino Equinocciales dice que: debe ser encendido entre dos, a ras de suelo (Tierra) y tener como base tres piedras rústicas de río (Agua).   El Aire va implícito.
Este Fuego Sagrado ha de mantenerse siempre vivo, alimentado constantemente de madera. Él abrigará el hogar, cocinará los alimentos, mantendrá lejos de la vivienda a los animales salvajes.
Para la cultura Andino Equinoccial el símbolo del fuego es el Triángulo y es en sí principio vital, uno de los cuatro elementos además de característica importante de los dioses.
El sol (Inti) es sin duda de fuego, el Jaguar (Luquela) animal sagrado para los Kitu Karas será también de rojo fuego.

José María Arguedas, cien años de su nacimiento.

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Escritor, etnólogo y antropólogo. Uno de los tres grandes representantes de la corriente indigenista en el Perú


LA COSMOLOGÍA ANDINO ECUATORIAL

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Diego Velasco Andrade



Para los andino ecuatoriales, el discurrir del tiempo cíclico era sagrado y a nivel solar, cuatro eventos astronómicos constituían su referente para establecer las cuatro markas significativas de su calendario ritual y agrícola: los dos solsticios (el de junio y diciembre) y los dos equinoccios (el de marzo y de septiembre).




Los cuatros eventos importantes en el año




Bien sabían, que a partir de que la madre Tierra Allpa Mama, no se yergue vertical en su vuelo sobre su propio eje (rotación) y alrededor del sol (traslación), la gran clave de la biodiversidad y de la existencia de climas y zonas tórridas y frías, era la inclinación de su eje axial o eclíptica y de sus movimientos pendulares alrededor de su eje (precesión) para posibilitar un equilibrio entre todas las zonas de la tierra en el tiempo/espacio Pacha y por lo tanto en la distribución de las grandes épocas anuales ; así como también en las grandes eras de mil ciclos (Intis) o de quinientos ( Pacha Kutiks) que establecían justicia  cosmogónica a las  “razas”: amarilla, blanca, negra y roja.





En los equinoccios, en estas “tierras del Ki” o del centro del planeta tierra To, el sol sale hacia el Este exactamente y cae perpendicular sobre los templos cilíndricos que desde hace siglos tenían la misión de guardar el fuego nuevo solar e iniciar el ciclo anual, especialmente en marzo: Mushuc Nina. En el equinoccio de septiembre la fiesta era más bien lunar, femenina y de agua.

Pero en los solsticios, a causa de la inclinación del eje de la Allpa Mama, el sol sale en su orientación extrema en el norte (Trópico de Cáncer) y asume una dirección al despuntar el alba Nor este- Sur Oeste, iniciando así la época seca y de verano para el Ecuador y el hemisferio norte; he ahí la significación sagrada de esta dirección y época en donde las mismas plantas se orientan reverentes hacia el padre Sol en su viaje y se inician las fiestas y rituales del tiempo de calor, fuego y vientos.




A causa de la órbita de la Tierra alrededor del Sol que no es circular sino elipsoidal, esta época es también aquella en que la el sol se aleja más de la Allpa Mama (afelio) y es por eso que hay que rogar al sol que no se vaya y vuelva pronto a estar más cerca nuestro (perihelio); por eso había que hacer las invocaciones y rituales de « amarrar al sol » en las piedras de poder o Inti Watanas.

Es entonces como ahora en Catekilla y en otros sitios sagrados de estas tierras de la mitad como Shungo Loma (El Panecillo), Rumicuchu, Pirámides de Cochasquí, Itchimbía, Guanwiltawa, Pambamarka, Puntiachil, etc. etc. se comienzan nuevamente a celebrar los ritos de inicio del año andino en el equinoccio de marzo, que corresponden en el hemisferio norte al cambio de estación primaveral y a nuestro PAWCAR RAYMI o fiesta florida equinoccial, a la del PUNLLA TUTA o fiesta del sol recto, al MUSHUK NINA o fiesta del fuego nuevo; no a la fiesta de los látigos y de los ritos sangrantes y masoquistas, a “la tragedia” de los cucuruchos judeo-cristianos.

En ese contexto se vuelve a actualizar y resignifcar la cosmología andina ecuatorial primordial, las fiestas y rituales de los solsticios y equinoccios, cada vez buscando recuperar nuestros ritos y ceremonias solares y lunares ancestrales.

HACIA LAS NUEVAS Y SIEMPRE PRIMORDIALES IDENTIDADES ECUATORIALES






La tierra sagrada que hoy llamamos Ecuador, tierra del paralelo ecuatorial, de Qui-to o tierra del centro o mejor del “Aqua d’or”:  fértil territorio de las aguas áuricas, ha constituido desde tiempos ancestrales no solo lugar de encuentro para los pueblos y culturas andinas, amazónicas y del Pacífico, sino también para los pueblos de la misma Amaru-ka o “tierra de la serpiente sagrada”, aquel mágico continente que con su configuración física y sus cadenas volcánicas, representa el reptar simbólico de la serpiente Amaru y que hoy más que nunca, nos anuncia el retorno espiral del tiempo-espacio de volteo, el punto de inflexión de este nuevo espacio/tiempo Décimo Pacha Kutik.

Sí, porque el mítico “Reyno de Quito», en el necesario construir de identidades de Juan de Velasco en el siglo XVIII; de las “Tierras del Qui” para los visionarios esposos Costales a fines del siglo XX, o del “Reino de los colibríes”, en la bella acepción del poeta andino ecuatorial Carrera Andrade, Kitu siempre fue, ha sido es y será el asiento de una milenaria civilización, que hoy apenas comienza a ser develada…Y es en este nuevo tiempo, en este despertar, en este gozoso alumbramiento de una verdadera “nueva época”, donde ubicamos el sentido y valor de nuestra “Pacha tierra sagrada” ecuatorial.




Siendo constructores y reconstructores cotidianos de identidades, internándonos en aquellos cromáticos senderos será como podremos encontrar el recto alineamiento hacia una sabiduría del equilibrio del ser ecuatorial; de aquel saber que estuvo escondido y que hoy está volviendo a emerger en nuestra mente y en nuestro corazón y también, por qué no, en nuestro territorio y que estamos seguros va a devenir la simiente y matriz de nuestras futuras identidades.

De este manera, comienza a tejer y deshilar antiguos y nuevos relatos, mitos y leyendas de las ancestrales Tierras del Qui, búsqueda que constituye también la constatación de la mixtura y el palimpsesto que actualmente somos; el resultado de aquel feroz encuentro entre los hijos del sol recto con aquellos de la barbarie hispánico occidental de aquella época; encuentro después del cual -queramos o no aceptarlo- quedaron definitivamente impresas en nuestros genes y en nuestra sangre nuestras identidades andina, amazónica y pacífico ecuatoriales, las mismas que en una sabia y paciente espera renacieron y fructificaron desde las cenizas de nuestros abuelos, para luego retornar con la fiereza y la rudeza del huracán.




El “el ser racional y cientificista” inventado y heredado del mundo greco-latino, ha estado orientado por la paranoica búsqueda del UNO no diverso, del uno absoluto y autoritario, en suma del uni-verso y nunca del “multiverso”; de aquel UNO feroz que rige en las tres belicosas religiones monoteístas del mundo actual: islamismo, judaísmo y judeo- cristianismo, que hoy se ven enfrentados en una lucha capitalista, global y maniquea por la conquista del planeta, en una lucha mesiánica entre los supuestos “eje del bien” y “eje del mal”, que felizmente no nos competen y peor aún nos deberían preocupar.




Por el contrario, el “unidiverso” andino ecuatorial con el que soñamos constituye entonces el cielo y el territorio “del otro” de la diversidad y de la variedad, del holon y de lo holístico, de aquella eufemística “alteridad” inventada por euro-occidente para sanar su culpable pecado capital, su brutal genocidio, su irrespeto por las culturas diferentes (léase “inferiores”) y a las que creyeron “civilizadamente” aniquilar, pero que hoy siguen encontrando como en el mito del Inkarri su cuerpo y su cabeza, luego de haber sido fragmentadas como el Shyri Daquilema o el inca Tupac Amaru, perseveran siempre en la búsqueda de su íntegra totalidad. Aquella misma totalidad que ahora nos convoca para cargarnos con la fuerza femenina de la tierra, del agua y de la luna de nuestra Patria, no aquella “patria” de los patricios grecolatinos, sino de la Pacha Tierra Sagrada Equinoccial.
En adelante, será el cóndor quien guíe nuestros pasos y domine nuestro cielo con su visionario volar; será el puma quien asuma otra vez con sus pisadas la reconstitución de los páramos y bosques andinos depredados para pastorear la gula carnívora del conquistador; será la serpiente cíclica que se escurre en lo celeste y en el agua de las cochas y los lagos de nuestra venerada Allpa Mama y, será en éstas y en otras páginas pioneras de un nuevo simbolismo ecuatorial en donde deberemos internarnos con nuestra propia creatividad para contradecir la “Historia” inventada por los pensadores de la “modernidad” y “el progreso”, por las mentirosas enseñanzas de la historiografía occidental y las mismas y repetitivas ideologías euro centristas de una “novísima” post- modernidad de quienes nunca supieron comprender lo que significaba una “cosmovisión”, es decir una visión cósmica del ser y del estar: aquella de nuestros ancestros.





Así, la identidad equinoccial aportará también en develar nuestros mundos internos que están todavía por suerte ocultos a la faz de los inquisidores de ayer y de hoy. Ahora estamos claros que si la experiencia de habitar el “centro del mundo”, debió constituir para nuestros ancestros una experiencia primordial y sagrada, el conocimiento y valoración de las claves de nuestra habitación en el chakra corazón del mundo, nos permitirá gradualmente la reconstitución de las identidades ecuatoriales  primordiales y es en esa búsqueda que descubriremos el vector de nuestra organización social, política y territorial futura, es decir el estatuto ontológico de las culturas y pueblos del Ecuador del siglo XXI.

Es en medio de la rigidez amorfa de un planeta global en caos que por fortuna no es el nuestro, es en estas tierras que constituyen el punto de encuentro entre  las energías “del mundo celeste” y del “mundo terrestre”; es en este Ecuador Continental nuestro, tangible y actual religado con aquel Ecuador Ultramarino allende el océano que han ido constituyendo nuestros compatriotas, como podremos construir un nuevo mundo de acogida para los nuevos hombres rojos, amarillos, blancos y negros del planeta que deseen venir a crecer en pacífica, diversa y fructífera convivencia y, es precisamente la búsqueda de este sendero la que nos invita a seguir caminando, siempre buscando en nuestro sol ecuatorial la “unidiversidad”, la dualidad y la complementariedad de nuevos y deslumbrantes arco iris.