Celebración de la nueva vida

Author: Efecto Alquimia / Etiquetas: , , , ,





La gran celebración Andina Equinoccial realizada por los ancestros desde hace miles de años estuvo ligada a los ciclos naturales de la Tierra y los Astros. En Diciembre, luego de la siembra del maíz, las nuevas generaciones, jóvenes y niños eran homenajeados ya que de ellos dependía el futuro de la sociedad, ellos continuarían los rituales y mantendrían los conocimientos y sabiduría aprendidos por milenios de la observación atenta, la comprensión y amor a lo natural.

¡Celebremos nosotros también junto con el renacimiento del Sol en el cielo, el día del solsticio, a la vida y las nuevas generaciones para que no se olviden nuestras verdaderas raíces!.

LAS TIERRAS KITWAS O LAS TIERRAS DEL KI

Author: Efecto Alquimia / Etiquetas: , , , ,



Quito, “paisaje multicultural de la humanidad”, desde tiempos ancestrales ha constituido no solamente lugar de encuentro para los pueblos y culturas andino- amazónicas y Pacífico-ecuatoriales, sino aún de la misma Amaru-ka o “tierra de la serpiente sagrada”, que con su reptar anuncia el cambio espiral de la pacha o tiempo-espacio cada 500 años: en un Pachakutik

Su posición equinoccial de lugar del centro del mundo, o morada del “sol recto”, atrajo desde tiempos ancestrales a diversas poblaciones que se instalaron en su meseta, colinas y valles adyacentes, al borde de inmensas cochas hoy devoradas por el “progreso urbano”, tal el caso del que habrá sido el inmenso lago-represa de Aña-kito, desecado lamentablemente por los invasores para el pasto de sus ganados vacuno y ovino, que no son originarios de estas tierras.



Así, el mítico “Reyno de Quito», en el necesario hallazgo identitario de Juan de Velasco en el siglo XVIII o el “Reino de los colibríes” en la poética acepción de Carrera Andrade, debido a la multitud y diversidad única en el mundo de esta diminuta ave sagrada KI-NTI o KINDE, las milenarias Tierras del KI, han sido el asiento central de una verdadera “civilización ecuatorial” que recién hoy empieza a ser advertida, valorada y develada…



A inicios del siglo XVI, cuando la macro sociedad inka termina por “adscribirla” a su organización cósmico territorial, ya constituye la capital y el centro ceremonial floreciente del CHINCHAY SUYU, reflejo sagrado de la constelación de CHINCHAY: la de las siete estrellas que forman el “mono chincha” en nuestra cosmovisión andino ecuatorial (la de Osa Mayor para los occidentales) y que se tiende a los pies del volcán KI-CHINCHA montaña tutelar de los naturales de Kitu, y hacía parte de la más grande unidad política y cultural de AMARU-KA: el gran TAWA-INTI-SUYU : las cuatro partes o regiones del sagrado mundo solar andino…




Mas, a la llegada de los españoles durante la tercera década del siglo XVI, Rumiñahui decide quemarla en su retiro hacia una resistencia de “guerrillas” y poner a buen recaudo los tesoros materiales y cosmogónicos Kitu-Incas, antes del arribo del ex “porquerizo” y analfabeta español Sebastián Moyano, con su alias morisco “Ben-Alcázahar” lugarteniente del muy “noble y leal” Francisco  Pizarro, asesino a traición del inca quiteño Atawallpa en Caxa Marka.

Así, la fundación española de “un San Francisco de Quito de pesadilla” el 6 de Diciembre de 1534, se realiza luego de la primera y apurada “fundación” en territorio Puruway, de la Santiago de Quito a orillas de la laguna de Colta o Kulta Kucha actual Provincia del taita Chimbu-razu, en vista del avance de Pedro de Alvarado posible contendor en la empresa que luego cooptaría el cruel Ben-Alcázahar, quien en su ansiosa búsqueda de tesoros, llegará hasta el santuario ceremonial Kitu Karan-ki del Kinche actual pueblo e iglesia del Quinche, degollando a niños, mujeres y ancianos que se encontraban en su custodia, todo en su belicosa e infructuosa búsqueda de El Dorado.




Después, durante los siglos XVII y XVIII, en la capital de la Real Audiencia de Quito, se construyen iglesias y conventos, edificios públicos y residencias privadas, sobre los antiguos espacios sagrados (la gran kancha ceremonial Kitu en la actual plaza de la independencia) y sobre antiguos templos, edificios y casas kitu-inkas. Iglesias ahora, ornamentadas con altares en pan de oro, esculpidas y labradas en piedra por los mismos artesanos descendientes de KI-TUMBE el mitológico fundador de las tierras altas y bajas de KITU y TUMPES de la actual región andina y costera ecuatorial (HANAN Y URIN en la dualidad andina).





La ciudad metropolitana, “san franciscana” y desmemoriada del Quito contemporáneo, constituye UN PAISAJE CULTURAL MULTICULTURAL, el testimonio mudo de la mixtura y palimpsesto de las culturas ecuatoriales, andinas e indo americanas (por favor, no latinoamericanas) y las occidentales de tradición judeo-cristiana, desde hace casi dos mil años y no solamente un “patrimonio histórico” de un supuesto arte colonial europeo, transplantado mecánicamente a nuestras tierras desde su “fundación española”, como quisieran algunos estudiosos serviles a la colonización y la “madre Patria”.




EL “REYNO DE LOS COLIBRIES”

Author: Efecto Alquimia / Etiquetas: , , , , , ,



Por Diego Velasco Andrade


“ECUADOR

Es un país irreal limitado por sí mismo,
Partido por una línea imaginaria
Y no obstante cavada en el cemento
al pie de la pirámide”

Jorge Enrique Adoum


Cuentan los abuelos que hace miles de años, después del diluvio universal que relatan los astros sagrados, una semilla de maíz pudo salvarse en la cima del Kápak Urku, nombrado por los curas españoles El Altar, para germinar con el soplo divino y florecer en el triángulo de energía formado por la Mama Tungurahua, el Taita Chimborazo y el mismo Kápak Urku. Entonces, el primer hombre rojo hecho de maíz y, la primera mujer hecha de quinua, empezaron a crecer y multiplicarse con los ciclos de la tierra, el aire, el fuego y el agua.



La mujer sería lunar y sujeta a los vaivenes del lechoso satélite; el hombre en cambio solar, cargado de la fuerza del fuego, mas siempre vulnerable al agua… Los dos cíclicos y complementarios, como la noche y el día, siempre naciendo con el amanecer y muriendo en el poniente, para renacer otra vez de sus cenizas con el alba. Algo similar sucedería en otras épocas y latitudes, -y en otros “diluvios”-, en la China con el hombre amarillo y el sagrado cereal arroz y en Egipto con el hombre negro y la alimenticia cebada, o en Eurasia con el hombre blanco y el dorado trigo.





Desde entonces, en las tierras primigenias de KITO: ancestral país de los kindes, kintys, colibríes o Tierra de la Mitad, los hombres de maíz y las mujeres de quinua, se dedicaron a inventar nuevos alimentos para el bienestar de sus hijos. El fréjol lo desarrollaron los hombres del sur de los andes ecuatoriales, los abuelos de los paltas, bracamoros y zarzas; la quinua y el amaranto los andinos centrales, tíos abuelos de panzaleos y puruwayes, cuyos abuelos llegaron desde las lejanas costas de Cara-quis, hasta la tierra de los míticos cóndores de nieve o Condorazos. La papa y la batata la procrearon los Cañaris, los hijos de la guacamaya y la serpiente, pero la aclimataron los pastos y killasingas (narices de luna), en la región más extrema del Chinchay Suyo, territorio sagrado de Chincha: la constelación del mono. Y, siguiendo después las direcciones de la Tawa sagrada, se dispersaron a los cuatro vientos. Por su parte, los Caranquis, aportaron con infinitas variedades de maíz…



Por eso, al explorar nuestras numerosas identidades ecuatoriales, deberíamos empezar a buscarlas en la natural cotidianeidad de nuestra vida diaria. Ahora sabemos por estudios genéticos, que las tierras ecuatoriales fueron el horno en donde se amasaron el sol y la luna, los principales productos de una alimentación sana y de otros tantos regalos de La Allpamama, que luego se expandirían en las cuatros direcciones de Amaruka y después a todo el planeta GAIA y que salvarían del hambre, en plena revolución industrial, a los racionalistas y omnívoros del norte, quienes en principio destinaron el maíz y la papa como alimento para su ganado, pero que luego se vieron obligados a sobrevivir a sus propias guerras y desastres, comiendo papas fritas, “pop corn” y bebiendo un jarabe hecho de las hojas de la Mama COCA



Bien vale volver a recordar entonces y a valorar nuestras más antiguas tradiciones solares y lunares; empezar a sentirnos otra vez, hijos del maíz y seguramente hijos de la papa y de la quinua y del amaranto y de la mashua; para asistir como en la profética leyenda del Tayta Atawallpa que: pasados quinientos años de oscuridad, asistiremos al regreso de miles y miles de sabios amautas, de agricultores, de escribas o quipucamayoks, de poetas o arawikos, en fin de los miles de “astronautas” de una Nueva Pacha Ecuatorial, todo para iniciar el florecimiento del Sumak Kawsay en el “tiempo-espacio que vuelve”, en este Décimo Pacha-kutik, el del retorno.





Por ello, en el presente texto queremos de manera, quizás poética y simbólica echar una mirada ancestral para valorar nuestras identidades primordiales en el contexto amplio de la cultura de los pueblos ecuatoriales andinos, litorales, insulares y amazónicos y desde múltiples perspectivas, pero sobretodo desde una “Cosmovisión” y no desde cualquier y maniquea “ideología” al uso y/o abuso del etno-centrismo judeo-cristiano.


Kitu Milenario

Author: Efecto Alquimia / Etiquetas: , , , , , ,


HACIA LA BÚSQUEDA DE NUEVOS EQUILIBRIOS
Y LA DEMOLICIÓN DE “LÍNEAS IMAGINARIAS” EN KITU:
TIERRAS DE LA MITAD




La tierra sagrada que hoy llamamos Ecuador, tierra del paralelo ecuatorial, de Qui-to o tierra del centro o mejor del “Aqua d’or”:  fértil territorio de las aguas áuricas, ha constituido desde tiempos ancestrales no solo lugar de encuentro para los pueblos y culturas andinas, amazónicas y del Pacífico, sino también para los pueblos de la misma Amaru-ka o “tierra de la serpiente sagrada”, aquel mágico continente que con su configuración física y sus cadenas volcánicas, representa el reptar simbólico de la serpiente Amaru y que hoy más que nunca, nos anuncia el retorno espiral del tiempo-espacio de volteo, el punto de inflexión de este nuevo espacio/tiempo X Pacha Kutik.

Sí, porque el mítico “Reyno de Quito», en el necesario construir de identidades de Juan de Velasco en el siglo XVIII; de las “Tierras del Qui” para los visionarios esposos Costales a fines del siglo XX, o del “Reino de los colibríes”, en la bella acepción del poeta andino ecuatorial Carrera Andrade, siempre fue, ha sido es y será el asiento de una milenaria civilización, que hoy apenas comienza a ser develada…Y es en este nuevo tiempo, en este despertar, en este gozoso alumbramiento de una verdadera “nueva época”, donde ubicamos el sentido y valor de nuestra “Pacha tierra sagrada” ecuatorial.

Siendo constructores y reconstructores cotidianos de identidades, internándonos en aquellos cromáticos senderos será como podremos encontrar el recto alineamiento hacia una sabiduría del equilibrio del ser ecuatorial; de aquel saber que estuvo escondido y que hoy está volviendo a emerger en nuestra mente y en nuestro corazón y también porqué no, en nuestro territorio y que estamos seguros va a devenir la simiente y matriz de nuestras futuras identidades.



De este manera, comienza a tejer y deshilar antiguos y nuevos relatos, mitos y leyendas de las ancestrales Tierras del Ki, búsqueda que constituye también la constatación de la mixtura y el palimpsesto que actualmente somos; el resultado de aquel feroz encuentro entre los hijos del sol recto con aquellos de la barbarie hispánico occidental del siglo XVI; encuentro después del cual -queramos o no aceptarlo- quedaron definitivamente impresas en nuestros genes y en nuestra sangre nuestras identidades andina, amazónica y pacífico ecuatoriales, las mismas que en una sabia y paciente espera renacieron y fructificaron desde las cenizas de nuestros abuelos, para luego retornar con la fiereza y la rudeza del huracán.

El “el ser racional y cientificista” inventado y heredado del mundo greco-latino, ha estado orientado por la paranoica búsqueda del UNO no diverso, del uno absoluto y autoritario, en suma del uni-verso y nunca del “multiverso”; de aquel UNO feroz que rige en las tres belicosas religiones monoteístas del mundo actual: islamismo, judaísmo y judeo- cristianismo, que hoy se ven enfrentados en una lucha capitalista, global y maniquea por “la conquista del planeta”, en una lucha mesiánica entre los supuestos “eje del bien” y “eje del mal”, que felizmente no nos competen y peor aún deberían pre-ocupar.

Por el contrario, el “unidiverso” andino ecuatorial con el que soñamos constituye entonces el cielo y el territorio “del otro” de la diversidad y de la variedad, del holon y de lo holístico, de aquella eufemística “alteridad” inventada por euro-occidente para sanar su culpable pecado capital, su brutal genocidio, su irrespeto por las culturas diferentes (véase “inferiores”) y a las que creyeron “civilizadamente” aniquilar, pero que hoy siguen encontrando como en el mito su cuerpo y su cabeza, luego de haber sido descuartizadas como el shyri (señor) Daquilema o el inca Tupac Amaru, que perseveran siempre en la búsqueda de su impecable totalidad. Aquella misma totalidad que ahora nos convoca para cargarnos con la fuerza femenina de la tierra, del agua y de la luna de nuestra Patria, no aquella “patria” de los patricios grecolatinos, sino de la Pacha Tierra Sagrada Ecuatorial.




En adelante, será el cóndor quien guíe nuestros pasos y domine nuestro cielo con su visionario volar; será el puma quien asuma otra vez con sus pisadas la reconstitución de los páramos y bosques andinos depredados para pastorear la gula carnívora del conquistador; será la serpiente cíclica que se escurre en lo celeste y en el agua de las cochas y los lagos de nuestra venerada Allpa Mama y, será en éstas y en otras páginas pioneras de una nueva simbólica ecuatorial en donde deberemos internarnos con nuestra propia creatividad para contradecir la “Historia” inventada por los pensadores de la “modernidad” y “el progreso”, por las mentirosas enseñanzas de la historiografía occidental y las mismas y repetitivas ideologías euro centristas de una “novísima” post- modernidad, de aquellos quienes nunca supieron comprender lo que significaba una “cosmovisión”, es decir una visión cósmica del ser, del vivir y del estar sabiamente y en armonía con la naturaleza y con el cosmos: aquella de nuestros ancestros

Así, la búsqueda de identidades aportará también a develar nuestros imaginarios totémicos urbanos que han permanecido por suerte “ocultos”, deformados en suma “intangibles” a la faz de los inquisidores de ayer y de hoy. Ahora estamos claros que si la experiencia de habitar el “centro del mundo”, debió constituir para nuestros ancestros una experiencia primordial y sagrada, el conocimiento y valoración de las claves de nuestra habitación en el chakra corazón del planeta cargado con la fuerza de animales totémicos de los cuales apenas ahora sacamos a luz uno: el jaguar; aquello nos permitirá gradualmente la reconstitución de las identidades quitensis  primordiales y es en esa búsqueda que descubriremos el vector de nuestra organización social, política y territorial futura, es decir el estatuto ontológico de las culturas y pueblos de las tierras de KI TU  de la mitad y también del Ecuador, del Equator o “equilibrador” del siglo XXI.

Alfredo Lozano Castro, Liribamb ancestral, 2005


Es en medio de la banalidad amorfa de un planeta global en crisis permanente, en un KAOS recurrente, que por fortuna no es el nuestro; es en estas tierras que constituyen el AXIS MUNDI: el punto de encuentro entre  las energías “del mundo celeste” y del “mundo terrestre”, en este Equator continental nuestro, tangible y actual religado de manera indisoluble con aquel Equator intangible y  ultramarino allende el océano: aquel que han ido constituyendo nuestros compatriotas, es este el lugar donde podremos construir un nuevo mundo de acogida para los nuevos hombres “rojos, amarillos, blancos y negros” del planeta que deseen venir a crecer en pacífica, diversa y fructífera convivencia y, es precisamente en la búsqueda de este sendero que abrimos ahora este conocimiento primordial sobre el KITU MILENARIO sobre el KITU CIUDAD JAGUAR apenas una de las fuerzas totémicas activas que nos legaron nuestros antepasados y que hoy nos invita a seguir caminando, redescubriendo, siempre buscando en nuestro sol equinoccial la “unidiversidad”, la dualidad y la complementariedad de nuevos y deslumbrantes arco iris.



Diego Velasco Andrade
Kitu: Tierras de la mitad
Noviembre 2010

COMPROBACION DE LA ESTRELLA SOLAR
Ángel Cevallos y Diego Velasco, arquitectos
Proyecto Kinty ñan/Kitu milenario

ECLIPTICA EN SAN JUAN
Ángel Cevallos y Diego Velasco, arquitectos
Proyecto Kinty ñan/Kitu milenario

GRAN CHAKANA
Ángel Cevallos y Diego Velasco, arquitectos
Proyecto Kinty ñan/Kitu milenario


KITU PALIMPSESTO

Author: Efecto Alquimia / Etiquetas: , , , , ,




Kitu Palimpsesto
Poesía





colección POÉTICA
“generación fractal”
EDICIÓN ESPECIAL





Drugos de la naranja
Editorial
Quito-ecuador




PRESENTACIÓN

Memoria y continuidad de lo público y de lo privado
Ramiro Oviedo


Antes de ser activista de la literatura, suscitador de talleres y formador de escritores, Diego Velasco ya era poeta. Y de los buenos, como lo confirma  Kitu Palimsesto, su último compendio de poemas, en el que, en torno al eje temático de Quito, recoge textos de tres libros precedentes: La poesía no es un libro de poemas (1989), Safari (1991) y Cordeles (2003), cada uno con su tonalidad y su ritmo, como memoria y continuidad de lo público y de lo privado.

En este des-cuento desaforado de la historia y de la fábula, recorremos primero por el Quito primordial de la fundación mítica (Kitwa), con su cosmogonía y su riqueza telúrica, cruzamos luego la sórdida trifulca de la conquista, en la que se sublima la resistencia y a sus héroes, hasta desembocar en el saldo negro de la metamorfosis urbana.   El Quito colonial, (Quito anti-lirico) de la segunda parte, desnuda la inutilidad de los esfuerzos sociales debido a la casi nula participación popular en el proceso de Independencia, convertida ésta en asunto de marqueses y de obispos. El grotesco contraste con Eugenio Espejo o Las Alcabalas (el populacho) define la violencia como rasgo de mestizaje cultural, pero también el protagonismo de las víctimas, cuando tienen tres dedos de frente y sangre en la cara.  La simultaneidad temporal que deja ver la lengua con eventos de la historia contemporánea  no  es  pura casualidad.

El tono paródico y lo sardónico de la ironía de estos textos, obstinados en  liberar la palabra confiscada por la historia oficial, exhiben las sandeces y disparates vertidos sobre Quito, confirmando al autor como un quitólogo lúcido, rebosante de humor, diestro en el manejo de la poética popular y, sobre todo, sin pelos en la lengua. La tercera y última parte del libro, Quito patrimonio, cierra el palimpsesto con un paseo obligado por Quito. 

Velasco, Arquitecto quiteño enamorado de su llacta, funge de cronista o de guía anti-turístico de un no-lugar urbano estigmatizado, en el que la historia (tiempo, espacio y personajes) exhibe los rasgos esperpénticos de una ciudad que podría llamarse "la cuesta de los suspiros", dado que ahí el desencuentro del hombre con el espacio se disfraza de encuentro en busca de oxígeno, derrotándose ante lo cíclico de la des-vergüenza, entonces, borra y va de nuevo equivaldría a decir borra y va de retro, no «vade retro», que parece igual, pero que no es lo mismo, mientras los quiteños, blandengues espectadores de su propia vida, siguen suspirando, víctimas de todo tipo de desnivel, siempre más tozudo que ellos.

Afortunadamente también hay poetas tozudos y más tenaces que la escoria.

La memoria y continuidad de lo público y de lo privado pasan por un ojo tridimensional que sabe adaptar el lenguaje a los caprichos de la codicia. Codicia des-humanizante del conquistador, pero simultánea y paralela a la de sus herederos, responsables de la a-sincronía hombre-mundo. El desencuentro del hombre con el espacio (clave temática del libro) es un asunto de distanciamiento del Yo respecto de la tesis, y Velasco lo resuelve evitando caer en lo anecdótico de las literaturas íntimas; el Yo habla, pero antes, piensa en plural. Entonces viene lo difícil para el poeta: ¿Cómo fungir de simple" entrometido", estando como está metido a fondo en la vida de Quito y en la historia? La respuesta la hallamos en ese distanciamiento deliberado del poeta que evita el imperio del Yo, rasgo -por otra parte- suficiente para conferir peso literario y confiabilidad a esta escritura. Lo público será, ante todo, tatuar en el lector la conciencia de que nadie puede des-responsabilizarse de la historia, evaluar el peso de la pasividad y de la inercia individuales en la comunidad.

El poeta es casi siempre quien lanza la primera piedra, cuando tiene que lanzarla, y así lo hace, porque lo que es de todos, es también mío, tuyo, etc. Y la historia, el tiempo, Quito, son nuestros, es decir de todos, (de los marqueses de la prensa, de los herederos de la Colonia, de los nuevos ricos, de los mafiosos que «lavan» dólares, como si alguna vez pudiera haber dólares limpios, pero también -y sobre todo- Quito es del poeta. No faltara más!)

Las variaciones de temperatura y de tono, los registros de lenguaje y las dosis heterogéneas de humor (en la segunda y tercera parte del libro) no desvirtúan en absoluto la unidad de Kitu Palimsesto. La singularidad espacial, derivada de una amalgama de gestos socio-lingüísticos, se articula no sólo apoyándose en el estribo temático de Quito, sino particularmente en la actitud del escritor en su bronca con la mierda de la historia, lejana o inmediata, no con la historia primordial, que resulta ser el único escenario digno de nuestro pasado, y en cuya sintonía la lengua de Velasco adquiere potencia y vuelo demiúrgicos, por el que deambulamos todos los días, y de re-definir nuestra posición frente al espacio "público". Si así fuera, no tendríamos - por ejemplo- a esa virgen horrible, no se sabe si con cólico o con retorcimientos barrocos, mirándonos desde el Panecillo, deambular por una ciudad desbarrancada en plena zona tórrida.

El Quito indoamericano ha hallado en Diego Velasco de Kitwa el cantor que le hacía falta, con la misma potencia y con el mismo embrague con los que Ernesto Cardenal cantó a los indios de nuestra América.


El Quito melódico y poético
Drugos de la Naranja Editorial

Recorriendo la bibliográfica urbana de Quito, discursiva del rescate patrimonial, se puede encontrar un sinnúmero de obras de toque y retoque, que nos condicionan de emoción y encanto por nuestra historia ancestral, sin embargo el hecho pasa a ser efímero, pues acaso, ¿este discurso nos lleva a sentir una sensación duradera?

Kitu Palimpsesto más allá de la imagen proyectual urbana y arquitectónica, nos ayuda a encontrarnos en las calles desiertas o habitadas de Quito, en donde con sonoridad melódica, nos sumerge en el interesante punto de referencia de su autor, el cual, con el oficio del arquitecto que estima toda y cada una de las posibilidades, dilucida cada arista de la imagen poética, épocas, áreas marginales-precarias, zonas antiguas de la ciudad, sobrepasando la postura urbanística, impronta marca para nuestro pueblo.

Diego Velasco Andrade, como iniciado ´quitólogo’ desencarna la humanidad de una ciudad que vive de la tradición y de su gente conformando una sociedad viciada de su propio entorno. Como bien dice su prologador: “quitólogo lúcido, que tatúa en el lector la conciencia de que nadie puede des-responsabilizarse de la historia, evaluar el peso de la pasividad y de la inercia individuales en la comunidad”.

En estas páginas sentiremos esa historia solariega de un pueblo milenario, cuyo inicio ‘autóctono’ antecede la coronación de la conquista española, nos recuerda su independencia hasta llegar finalmente a la democracia, identificada por sus ‘graffitis’ e reintentos. Un recorrido turístico por la historia de Quito, en donde la poética refuerza la imagen icónica y se solapa en apreciaciones logradas, dibuja  zonas desde los recovecos, en donde las pasiones más fuertes se entrelazan y  en donde nuestra actual identidad no identitaria nos abraza con su influencia inmediata: “La ciudad nos traga con sus pasadizos verdes” nos perpetúa.

No olvida el humor y nos extrae sonrisas:

No olvida el humor y nos extrae sonrisas:
Cuando américa toda dormía
don ramón chulla quiteño
barrigavacía
luego de la siesta
oloroso a mistela hecho un gallito
iba rumbo a la catedral
a fotografiarse en las faldas de doña
Luz de América…

La vida de la gente quiteña, su experiencia vecinal cotidiana, sus calles, nos llamarán la atención de forma diferente y diversa, así es Kitu Palimpsesto.

Hace 5 años ya, un grupo de jóvenes intentaban buscar horizonte en la escritura, Diego Velasco Andrade en una suerte de tutor y guía, impulsó con fuerza y dedicación los Talleres literarios de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en Quito, nuestra participación en el atávico mundo literario ecuatoriano, ha sido gracias a él.

Prueba de ello es esta nueva colección de libros 2010, que pretende concertar una publicación de 15 obras conjuntas en donde escritores diversos comparten escenario en una línea literaria.

En esta colección los Drugos de la Naranja editorial y su regente, La.Kbzuhela, se sienten orgullosos de contar con un libro del escritor Diego Velasco Andrade.


El Agua

Author: Efecto Alquimia / Etiquetas: , , , ,




Para las culturas andinas el agua es fuente de vida, importante en el culto y lo  cotidiano. El elemento primordial de los seres humanos y el planeta.

El agua sana, purifica, es revitalizadora, limpia… sus propiedades en los ritos son evidentes en varias tradiciones. Está relacionada con la nueva vida, la purificación, la fertilidad…

Ríos, lagos, cascadas, lluvia, mar, etc., fueron sagrados para las culturas primordiales de las tierras Andino – Equinocciales.



Semilla

Author: Efecto Alquimia / Etiquetas: , , , , ,


Museo de Sitio La Florida (Kitu)


Los Kitus acostumbraban a enterrar a sus muertos abriendo sepulturas en la tierra.


Museo de Sitio La Florida (Kitu)



 "El muerto es como una semilla que se siembra en la tierra y de la que brota nueva vida".

Historia del Reino de Quito

Author: Efecto Alquimia / Etiquetas: , , , , ,




El primitivo Reino de Quito, considerado en su primera época, se halla situado bajo la Línea, desde el un grado de altura septentrional, hasta otro grado de la meridional, entre los grados 80 y 82 de longitud de París, formando un cuadro de 50 leguas de Oriente a Poniente y de Norte a Sur. Este espacio de país. por la mayor parte montuoso, entre las dos Cordilleras de los Andes, cuyo clima es el más benigno entre todos y el más apto para toda especie de producciones, fue poblado en su más remota antigüedad por la nación llamada Quitu.


Historia del Reino de Quito en la América Meridional. 
P. Juan de Velasco